NUEVO ÁLBUM, NUEVOS HORIZONTES

Después de mucho madurarlo, finalmente he decidido publicar mi primer álbum en solitario con un proyecto de lo más personal, ya que ha sido elaborado por mí en todas las facetas de la producción (he interpretado todos los instrumentos y he realizado mezcla y mastering), aunque me hubiese gustado contar con otros oídos externos, pero el reto de que fuera 100% artesanal me ha motivado a seguir por esta senda de aprendizaje y descubrimiento. El resultado no es perfecto, como todo lo artesanal, pero desde luego es más gustoso.

No es de extrañar que haya titulado este proyecto como El Roquero Solitario, si bien en primera instancia era el protagonista de una canción que compuse a raíz de escuchar a unos amigos comentar sus hazañas ornitológicas, entre las que se encontraba haber avistado un roquero solitario o monticola solitarius, un ave que habita en soledad roquedales y barrancos de buena parte de nuestra geografía. Yo, que soy lego en la materia, me interesé por ello y me resultó la mar de inspirador para mi actividad creadora, como podréis comprobar con lo que será la canción que abra mi nuevo trabajo.

Este primer disco será extenso, ya que contiene las canciones grabadas entre mayo de 2020 y mayo de 2024, una veintena en total entre las que descartaré una o dos a lo sumo. He de señalar que debido a un accidente informático perdí toda la información de estos proyectos (pistas grabadas, mezclas, etc.) y sin duda hay temas que podían haberse mejorado y, de hecho, mi intención antes de la pérdida era precisamente volver sobre estos y re-grabar las tomas que no me convencían, así como repasar las mezclas antes de su publicación definitiva. Lo que a priori puede parecer negativo, a mí me parece que pondrá en valor la frescura y espontaneidad con que afronté estas grabaciones, sin mayor pretensión que dejarlas registradas explorando nuevos terrenos acústicos y herramientas digitales. Así pues, después de esta patada en el culo del dios de la procrastinación, me dispongo a alzar el vuelo.

César Lladó, El Roquero Solitario.

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